domingo, 24 de abril de 2011

La Cuestión de los aportes de la Comunidad Afro de Antioquia y la Ideología Paisa


Esp. Yeison Arcadio Meneses Copete
Gestor Investigativo Corporación CARABANTÚ


Desde hace muchas décadas y probablemente desde la era colonial se ha venido preguntando a la poblaciones afros sobre sus aportes a la construcción de la nación o de cualquier sociedad en Colombia y en las Américas. Resulta inquietante porque es a la comunidad afro la única que en ejercicio de reivindicaciones sociales, políticas, económicas y culturales las que tienen que responder a esta pregunta. ¿y cuáles son los aportes de ustedes a la construcción de la sociedad colombiana? de un lado se puede decir que obedece al proceso de negación sistémica y epistémica de la población afro como miembros constitutivos de las nacionalidades y al mismo tiempo una manera sistémica de invalidar cualquier reclamación o reivindicación de derechos particulares y reparaciones. De otro lado, tiene que ver con los vacíos históricos que desde la era esclavista y colonial originaron a la nacionalidad y a sus ciudadanos. En este momento histórico las comunidades fueron en gran manera deshistorizadas y minimizadas. La pluma de los esclavistas eurodescendientes, criollos y católicos no tenía una mirada diferente de las poblaciones que no tuviera el firme objetivo de animalizarlos, cristianizarlos, despojarlos de la africanía, estereotiparlos, cosificarlos, racializarlos, poner en el conflicto entre sí, hacerlos sentir cada vez más ajenos a este continente, nacionalidad y región. Indudablemente, es una manifestación de una ignorancia concienzuda de una etnicidad dominante mestizo-criolla. Es por esta razón, en los contextos escolares aún el tema de los africanos y los hijos de la diáspora sigue reducido a fueron traídos como esclavos y en algunos textos aparece y dejaron su folklor. Entonces, además de una radical negación al afro como constitutivo de las Américas, se evidencia la total reducción de lo que estas comunidades han significado para las sociedades del continente.

Es importante anotar que en los momentos de las gestas libertarias también se acudió a los aportes como elemento fundamental para generar procesos de libertad para las personas sometidas al abominable proceso de la esclavización. Es así como muchos y muchas personas afros, se unen a las gestas independentistas poniéndole el pecho al cañón para lograr la llama de la libertad. Sin embargo, los ríos de sangre de las comunidades, hombres y mujeres no fueron suficientes para los esclavistas herederos, criollos, para alcanzar este firme propósito. Es evidente la ideología esclavista de Simón Bolívar, aunque hoy aparezca como un héroe de la patria. De igual manera, se entrevé lo opuesto que eran los caminos de las independencias y la libertad para los sometidos. Hoy, vuelve a sonar con una fuerza impresionante el tema de los aportes. ¿Será que esta vez sí será suficiente para la élite mestizo- criolla colombiana, antioqueña y medellinense? ¿Será que poner en escena los aportes o contribuciones de la comunidad afro a la nación, Antioquia y Medellín permitirá generar procesos de igualdad de derechos, equidad, justicia social, no racismo, no discriminación para estas comunidades? o ¿porque no devolver la pregunta? ¿Que han aportado los mestizos a la consolidación de la nación? ¿Que han aportado los mestizos a la construcción de Medellín y Antioquia?

En este orden de ideas, dar una mirada objetiva a la historia Antioqueña y medellinense debe llevar a una ruptura epistemológica, sociológica, cultural, política y por supuesto histórica, la cual se resume de la siguiente manera: Lo afro es constitutivo a lo antioqueño y lo medellinense. Es decir, el desarrollo histórico a nivel político, económico, cultural y social de este departamento y ciudad no son posibles sin la participación y el rol de la comunidad afro. De igual manera, implica profundizar en la deconstrución de lo paisa, ya que éste entra n total conflicto con las diferencias, lo que no permite un dialogo horizontal y acciones polìticas justas y equitativas para con estas comunidades.

“si se admite el origen polinesio de los aborígenes americanos, se tiene que aceptar que la sangre y la cultura negroides están presentes en estas tierras desde épocas precolombinas”.[1] En el contexto Americano ya se ha evidenciado la presencia de las comunidades afros desde épocas precoloniales, lo cual sustenta más la tesis que “la comunidad afro es constitutiva de América y de las naciones que la componen”. Pero ¿de dónde vienen entonces las concepciones de los afros como foráneos y que tiene que dar cuenta de aportes?

Para algunos autores como Santiago Arboleda, el discurso de los aportes proviene desde la era colonial en donde Simón Bolívar, apurado y frente a una probable derrota, establecía el precio para el esclavizado poder obtener su libertad. Entonces, las personas africanas, los hijos e hijas de la diáspora, dicen cínicamente,  tenían que poner su sangre para alcanzar este propósito. El para algunos, héroe de la libertad e independencias, pero para otros gran esclavista y traicionero, Simón Bolívar en sus contradicciones frente a los procesos libertarios, cuando decretaba la leva en 1820 en el Perú se preguntaba lo siguiente “¿será justo que mueran solamente los libres por emancipar a los esclavos? ¿No será útil que estos que estos adquieran sus derechos en el campo de batalla y que se disminuya su peligroso número por un medio poderoso y legítimo? hemos visto en Venezuela morir la población libre y quedar la cautiva, no sé si esto es política, pero sé que si en (Colombia) no empleamos los esclavos sucederá otro tanto”. [2]Cabe preguntarnos si en la actualidad lo que se propone es seguir acumulando sangre, entre otros para poder alcanzar una libertad que se materializa en la equidad, igualdad de derechos, no racismo, la participación, la no segregación, la no racialización, entre otros, de la vida en la ciudad. De igual manera, si algún día los ríos de sangre africana y afroamericana fueron suficiente para Bolívar y demás esclavistas criollos y si ahora será lo es para la élite antioqueña, medellinense y del país en general. Lo más probable es que se repita una vez más el aplazamiento de los derechos y del compromiso serio de reparar los daños ocasionados por la colonización y la racialización hoy practicada por los herederos, la élite y la mayoría mestiza que con gran orgullo se ensalza de su herencia española o europea, que fácilmente sede a los caprichos extranjeros, pero que golpea sino igual peor que el látigo del esclavizador, colonialista, opresor europeo de los siglos pasados. Como lo explicaría Peter Wade refiriéndose a Antioquia como “excelente ejemplo donde los procesos económicos, demográficos y políticos estructuraron el mestizaje de una manera tal que estimularon la dispersión de lo negro. La glorificación mítica de lo blanco es un síntoma de este proceso pero al mismo tiempo una causa porque expresa la ideología general de blanqueamiento que incita a la dispersión de lo negro”.[3]

El continente Americano y las naciones que lo constituyen no son posibles sin las comunidades africanas y afroamericanas. La consolidación del territorio Antioqueño como sinónimo de prosperidad y de oportunidades no es posible sin el conocimiento, las ciencias, sabiduría de las comunidades afros. Inicialmente, bajo el proceso de la esclavización son las comunidades afros las que maximizan la economía colonial sobre la cual se fundaron las naciones en América, para el caso del Estado de Antioquia no fue la excepción.

A partir de 1544 la corona española dio autorización para la introducción de africanos para el laboreo de las minas y las haciendas de Popayan, Anserma, Cartago, Santa fe de Antioquia, Buriticá, Cáceres, Zaragoza, Remedios, Guanmocó, SImití y otras ciudades del cañón Caucano...De Zaragoza, que fue el principal centro esclavista de Antioquia en el xiglo XVI. [4] “Desde mucho tiempo antes, los esclavos africanos se convirtieron en predominantes en las minas, las cuales eran el soporte principal de la economía antioqueña. La industria minera en Antioquia tuvo dos fases principales. En el siglo XVI, los indígenas y luego numerosas cuadrillas de esclavos fueron usados especialmente para los lavaderos de oro intensivos de los depósitos mineros en las tierras bajas al nororiente de la región alrededor del bajo río Cauca y del río Nechí: Zaragoza era el mayor centro minero con tres mil esclavos y trescientos mineros blancos, según se decía en 1617”.[5] En este sentido, “dado que la motivación principal tanto del “descubrimiento”, como de la conquista y el colonialismo ibéricos, fue la búsqueda del oro. Estos desde el primer momento incluyeron africanos en sus expediciones y asentamientos, no solo por su fortaleza, sino ante todo por su calificación en la minería, agricultura y otras artes relacionadas con estas empresas; convirtiéndose en fuerza de trabajo fundamental en la medida que fue reducida drásticamente la población indoamericana, por los malos tratos y métodos crueles de esclavitudpracticados por los ibéricos”.[6]

Así mismo como Antioquia fue un escenario para la esclavización y la colonización africana, también lo es para el proceso del palenquerismo y rebelión afro en la búsqueda de la libertad. “En 1598 fue Zaragoza escenario de la primera rebelión de esclavos de grandes proporciones. Cuatro mil negros africanos pusieron en aprietos durante varios meses a autoridades y propietarios, escapando muchos hacia las montañas como cimarrones y fundando sus propias sociedades denominadas palenques, como el de Uré en el actual Departamento de Córdoba y a 30 kilómetros de Cáceres, Antioquia...En Antioquia también fueron famosos los levantamientos antiesclavistas del siglo XVIII de Remedios, San Jacinto, Guarne, Envigado, Itagüí, Cáceres y Uré, y de estas rebeliones se originaron los palenques de Guamal, Lorenzana y Palizada en el Bajo Cauca; y en el norte de Uré y Carate en la región de San Marcos”.[7]

Indudablemente, la presencia de la población afro en Antioquia y Medellín data de la era colonial lo cual sustenta una gran fuerza de mestizaje que se evidencia en la actualidad. Según algunas investigaciones la población afro era equiparable a los europeos, superando a los Indígenas y era clara una preponderancia en el grado de mestizaje de la población. En tanto, Clemente López Lozano citado por Wade, aunque de manera etnocéntrica y racista, “narrando la historia del municipio de Rio Negro, de manera más realista admite la existencia de “el gran mestizaje rionegrero”, enfatiza que es una síntesis triétnica “perfecionada” por los españoles.[8] Sin embargo, algunos antioqueños como Juan Restrepo y Gustavo Gonzalez Ochoa escribieron aludiendo a la pureza racial, la sustentación de una particularidad a lo Nazi y lo que podríamos denominar el sueño retrogrado Antioqueño de ser Blancos y “si bien de una forma exagerada, un amplio desprecio por lo negro que forma parte de la sociedad colombina en general, y de la identidad regional antioqueña en particular, en cuanto a que ella esta edificada con base en una supuesta blancura.[9]. “Describiendo a la gente de Sonsón, un municipio fundado a principios del proceso de  colonización, Juan Botero Restrepo dice que ellos son “antioqueños típicos” y que  “descendientes de recia venta antioqueña mantenida étnicamente pura, sin mezcla de indígenas ni negros”.[10]

Lo paisa: Una Construcción Radicalmente Intolerante frente a lo Afro

Que las personas y los pueblos forjen formas identitarias sólidas es fundamental para su desarrollo social, cultural, económico y político. Sin embargo, hay una preocupación grande por las personas y pueblos que generan identidad fundamentada en la violencia, la no aceptación, valoración ni respeto por las diferencias que la constituyen.

“La identidad de lo paisa no se formó simplemente en torno a las arepas y a los carrieles: también apareció el concepto de “raza antioqueña”, un concepto sintético de particularidad étnica y racial, o más precisamente, pureza”.[11] Algunas personas y mucho más los que se autodenominan como paisas, será dificil comprender la base histórica y el porqué de la oposición frente a esta forma identitaria. ¿Cómo transformar o romper con una tradición tan arraigada en las personas de todas las clases sociales mestizas y demás etnicidades que la validan o reconocen? La constitución de lo paisa puede considerarse como una ideología que de manera radical niega lo afro. Esto quiere decir, la construcción socio-histórica de lo paisa es verticalmente intolerante, racista, sexista y xenófobo con relación a lo afro e indígena. Es válido decir que es mucho más cortante con la población afro que con la Indígena. En momentos de la cotidianidad las personas aceptan su mestizaje y sustentan su sangre indígena, aún tengan los crespos, los amigos y amigas le llamen negro o negra. Ninguno de los discursos históricos, académico, intelectuales y en los imaginarios de las personas mestizas de la élite y de a pie en la cotidianidad no contemplan lo aborigen, la feminidad, y menos lo afro o la negritud. Gustavo González Ochoa, escribiendo en la Raza antioqueña, dice que: “hay muy poca, -si acaso alguna-participación del africano, pero nunca en el grado que algunos lo suponen”; de hecho, continúa “nuestro hombre de hoy es el resultado de la perfecta aclimatación de la raza blanca”.[12] Desde los discursos más elaborados hasta los que apenas están en formación de niños y niñas mestizos se puede evidenciar una mirada de la diferencia como “algo traído, extraño, foráneo, visitante”, que no lo constituye y que no lo forja. En este orden de ideas, lo paisa también se fundamenta sobre una base de violencia que niega el derecho a personas y comunidades que efectivamente le constituyen y lo alimentan consciente o inconscientemente en el día a día; por esta razón aparecen en la lingüística cotidiana frases como “no hay algo mas ordinario que un negro hablando paisa”.

Crece la presencia Afrocolombiana

Pensarnos la demografía de la población afrocolombiana o afro en territorio antioqueño o medellinense, además de llevarnos a la revisión histórico-demográfica en la era colonial y de la esclavización africana, debe remitirnos a un análisis del racismo sistemático, los conflictos sociopolíticos y militares que Colombia ha vivido a lo largo de su historia; los cuales de alguna manera han golpeado y hecho del flagelo del destierro, el desplazamiento forzado, la vida en la periferia, la pobreza, la exclusión, la indigencia, entre otros algo inherente a la población afrocolombiana. En este sentido, el incremento demográfico de los y las afrocolombianos en la ciudad guarda una relación cercana con el racismo sistemático y el conflicto político-militar  colombiano.

El racismo sistémico que golpea con gran fuerza a las comunidades afrocolombianas es uno de los principales agentes que han perpetuado el desplazamiento y destierro de estas, casi convirtiéndolo en algo inherente a la los hijos de la diáspora africana en Colombia. La desigualdad social y económica de las comunidades afros con relación a las comunidades mayoritariamente mestizas es notoria. Los índices más bajos a nivel de necesidades básicas insatisfechas están en las regiones de mayor presencia afrodiaspórica. La región del pacífico y la costa atlántica cada vez muestran menos desarrollo y calidad de vida; en este orden departamentos como el Chocó de la región pacífica hace varios años por reportes del PUND (2006-) viene mostrando altos índices de mortalidad, morbilidad, miseria, pobreza, baja esperanza de vida, baja calidad educativa y en salud, entre otras, sin que los gobiernos nacionales asuman una política de Estado a nivel económico y social que transforme de manera radical esta realidad. Para el año 2011, este departamento desterrado de Colombia, vuelve a repetir; esta vez gano el premio “el departamento más pobre de Colombia”. Sin embargo, resulta paradójica esta nominación porque los gobiernos siguen empeñados en brindar más concesiones a multinacionales, en tanto para el año 2010 se incrementaron estas en un 80% y de manera igual la producción aurifera y platinifera. Pero ¿porque un departamento con la riqueza mineral, hídrica, en flora y fauna, entre otras no puede ser un lugar prospero para su gente mayoritariamente afro?

Indudablemente, este caos creado por las élites colombianas, antioqueñas y la participación de unos muñecos locales que se parten la torta, esta ligado al racismo sobre el cual se funda el estado nación colombiano y demás estados americanos. Entonces, esta realidad va a ser una de las principales fuerzas de violencia que destierran a las poblaciones afros hacia las principales ciudades del país en búsqueda de mejor forma de vida. Inicialmente, ante el crecimiento económico e industrial de Antioquia que requería de una mano de obra como afirma Mosquera (1999, pag 49) “en el aspecto económico el elemento africano ha sido fuerza de trabajo fundamental tanto en la minería que fue la primera industria antioqueña, desde la época precolombina con los katios, Ansermas y Quimbayas, como en la ganadería, la agricultura, la artesanía, el trabajo doméstico, lasconstrucciones civiles, el comercio, la arriería y el transporte en sus diferentes modalidades, la industria moderna etc. y la cultura en general”.

Hablar de los afros en Antioquia, obliga el tema de la relación con el departamento del Chocó a nivel político, social, cultural y económico desde las gestas independentistas en la era colonial hasta nuestros días. Este último ha tenido un papel determinante en el desarrollo Antioqueño, podría afirmarse que el desarrollo de Antioquia de alguna manera ha sido proporcional al deterioro social, económico, cultural y político del departamento del Chocó. Sino igual, muy similar a lo que Walter Rodney sustenta sobre cómo se da el desarrollo europeo y sus implicaciones en el subdesarrollo africano. Las relaciones históricas entre estas dos comunidades han hecho de este departamento uno de los principales centros de albergue para las poblaciones afro que emigran del Chocó en busca de mejores formas de vida. En este sentido, muchos de los primeros normalistas y profesionales afrochocoanos emigran hacia Antioquia. Cuando se logró la creación de las normales en el departamento del Chocó, se pensaba en el rol de la educación para forjar el desarrollo chocoano. Sin embargo, las primeras promociones de docentes fueron dispersadas por todo el país, generando una gran fuga de cerebros en este departamento y Antioquia va a ser beneficiado con esta ola de docentes. Con relación a la educación antioqueña, los y las chocoanos han sido los forjadores. Y si consideramos la educación como pilar  fundamental para el desarrollo de cualquier sociedad, se entrevé el preponderante rol afro en el avance cultural, económico, político y social de Antioquia.
Existe otra fuerza que ha propiciado el desplazamiento de las comunidades afro al territorio antioqueño. Los conflictos entre el partido conservador y liberal en la guerra de los mil días produjo una ola de desplazamiento afro al valle del Aburrá. Hoy pobladores afros de Medellín en edad mayor pueden dar testimonio. El conflicto político militar colombiano atravesado por la lucha entre varios actores, fuerza paraestado, guerrillas, narcotraficantes, multinacionales, por el territorio y las riquezas mineras, floral, hídrica, y en fauna que estos contienen, es la principal fuerza que ha generado nuevos procesos de diáspora afro a nivel del país, donde el Chocó tiene el mayor número porcentual de personas en condición de desplazamiento forzado.

El conflicto y desplazamiento forzado parecen afectar a un porcentaje relativamente más alto de comunidades afros e indígenas del país que a la población blanca/mestiza, lo que quiere decir que el número de personas afrocolombianas e indígenas desplazadas es mayor que el porcentaje correspondiente en el total de la población colombiana.  Los afrocolombianos representan un porcentaje mayoritario en la muestra de la encuesta en las ciudades de Cali, Buenaventura y Tumaco y comprenden 22%, 22%, 11%, y 8% en Buga, Barrancabermeja, Bucaramanga y Ocaña, respectivamente. En la última década y especialmente en los últimos cinco años se viene intensificando en la Costa Pacífica, en los Departamentos de Nariño, Valle del Cauca, Cauca y Choco en los territorios de titulación colectiva, desplazamientos, que por sus características particulares, muestra los síntomas de una estrategia racistapara sacar a las comunidades del territorio, situación que corrobora el estudio realizado por AFRODES y Global Rights en el año 2005, el cual muestra que en 50 municipios con población afro colombiana el 61.73% de las personas beneficiadas con los títulos han sido desplazada de sus territorios.

El gobierno actual se ha empeñado en reconocer solo las cifras del DANE, las cuales muestran que en Colombia existen 800.000 personas en condición de desplazado. Sin embargo, La Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes) y la Conferencia Episcopal de la iglesia católica insisten que esa cifra supera los 3,8 millones de personas.

El desplazamiento forzado ya parece algo inherente a las comunidades afrocolombianas. El éxodo que viven estas comunidades pareciera que se ha vuelto algo ya natural. Parece que no existe ningún derecho para estas comunidades. El derecho Al territorio principalmente ha sido convertido en el más esquivo para estas comunidades. Hay que mencionar que desde la trata esclavista; indígenas, africanos y afrocolombianos han permanecido en una situación de desplazamiento forzado que podríamos llamar constante. Hoy los territorios en donde los afros se apalencaron como muestra de resistencia en contra de perder su condición humana, su libertad, su cultura, su pensamiento…los nuevos sitios de adaptación construidos, vuelven a ser perseguidos por un yugo parecido al del ignominioso periodo de la esclavitud.




Bibliografía

Césaire, Aimé. Discurso Sobre El Colonialismo. Ediciones Akal, S. A., 2006.

Mosquera Rentería, José Eulicer. Aportes del Negro a la Sociedad Colombiana. Serie Etnoeducación, Edición Ampliada. Medellín, Agosto de 1999.

Reid Andrew, George. Afro-Latinoamérica 1800-2000. Traducción: Oscar de la Torre Cueva. Iberoamericana, Madrid.  2007.

Wade, Peter. Gente Negra Nación Mestiza: Dinámicas de las Identidades Raciales Colombianas.



[1] (Mosquera, Aportes del Negro a la Sociedad Colombiana, 1999, pag. 45)
[2] (Reid, Afro-Latinoamérica, 2007. Pag, 108)
[3] (Wade, Gente Negra Nación Mestiza: Dinámicas de las Identidades Raciales Colombianas 1997, pag. 101)
[4] (Mosquera, Aportes del Negro a la Sociedad Colombiana ,1999. pag, 48).
[5] (West, 1952 citado por Wade en Gente Negra Nación Mestiza: Dinámicas de las Identidades Raciales Colombianas, 1997, pag. 105)
[6] (Mosquera, Aportes del Negro a la Sociedad Colombiana, 1999, pag. 46)
[7] (Mosquera, 1999. pg. 48)
[8] (Wade, 1967, pag 20)
[9] (Wade, 1997. pag, 109)
[10] (Citado en Wade, 1978, 224)
[11] (Wade, 1997. pag, 108)
[12] (Citado en Wade, 1997. pag, 109)
[13] (Césaire, 2006, p. 11)

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