viernes, 1 de abril de 2011

El Asunto del Etnónimo: ¿que es lo que somos? ¿Afros, Afrodescendientes, Negros Afroamericanos?


“…puesto que fue el hacer lo imposible que hizo grande a los afros y a África por cientos de siglos, será solo a través de la recaptura y la recreación de nuevos valores por parte del hombre afro que se liberaran sus mentes y,  por lo tanto regresaran a sus templos de Etiopía y de Egipto y leerán los recordatorios antiguos que enfáticamente le declaran a él y a todo el mundo estas palabras proféticas: Conócete a ti mismo.”

El lenguaje juega un papel fundamental en la cultura y la sociedad. En el caso de las comunidades afros éste ha sido casi sagrado en el proceso de educación frente a la cultura propia; por consiguiente en la construcción de sociedad.
La emancipación mental de la comunidad afro debe ser radical, profunda y real. Es decir, la descolonización, liberación o emancipación del pensamiento debe ser de raíz y debe iniciar por reconstruir o revisitar las construcciones que la otredad ha hecho de los afros; lo cual permitirá la positiva el autoencuentro, reconstrucción y la emancipación. Hay que avanzar en la construcción de un lenguaje propio a la luz de la cultura, la filosofía y la imagen propia, y esto debe comenzar por la definición de manera apropiada de la mismidad o del yo.
El colonizador construye al colonizado no importan los medios. El requiere de un esclavizado para sentirse amo y señor. Este tipo de construcciones se han dado a lo largo de la historia de la humanidad; lo cual confronta la creencia que asociar la esclavización solo con las poblaciones afros. Sin embargo para abordar las construcciones del esclavócrata del europeo hacia el afro ilustramos de la manera como señala  Ben-Jochannan-Matta (2004):
El hombre afro (africanos indígenas y sus descendientes) tiene que volver a escribir sobre si mismo, sus culturas y su continente…puesto que a nadie le importa la historia de otro…cuando la historia de un hombre esta escrita por la religión del amo o por filosofía económica, esta siempre distorsionada para el beneficio de la relación amo-esclavizado…y si la historia de tal unión es de muy larga duración, muchos de los capturados comienzan a aceptar sus estatus de inferioridad. Ellos, por consiguiente, permiten que se les llamen por otros nombres. Naturalmente, con su nombre nuevo se desarrolla una sicología nueva y con la mente nueva, una nueva docilidad. Esto es lo que han hecho al afro…”. (p. 9).
¿Negros O Afros? ¿Qué Es Lo Que Somos?  El dar unas veraces  respuestas a estas preguntas, obliga al definidor a hacer un estudio minucioso en la historia del definido. Esto denota un lectura amplia frente el surgir de ese ser y su desarrollo a través del tiempo. En otras palabras, para el hombre afro definirse es necesario “revisitar” a ALKEBULAN, recrear y recordar, lo cual permitirá que éste se encuentre en si mismo.   Es solo de esta manera que el hombre afro sabrá quien fue, quien es y proyectara el quien será.
El hombre afro de hoy, en términos generales, en palabras del sociólogo Juan de Dios Mosquera, sufre de una amnesia histórica y en mi opinión se encuentra actuando bajo unos pobres programas mentales construidos por la esclavización. Es importante resaltar que el espíritu palenquero y libertario permanece y se avanza hacia la construcción, la reivindicación y el ejercicio de la libertad. De igual manera, cabe decir que este estado sicológico no se debe en gran parte a él mismo, sino a siglos de creación. Sin embargo, retomando el alma palenquera el afro tiene que construir en la grandeza que representa. Tenemos un legado maravilloso el cual quiso ser destruido; pero hoy prevalece en algunas comunidades el espíritu libertario que mantuvo y revitaliza la maravillosa africanía.
En cualquier lugar donde se encuentre un afro y emerja el deseo de hablar sobre su historia; es sine qua non visitar y/o revisitar Alkebula. Entonces,  antes de entrar en detalle en la temática que se quiere compartir, es necesario, por supuesto, dar una mirada a parte de la historia africana y a los sucesos abominables históricos que hoy precisamente dan lugar a este debate y a muchos otros.
El orgullo de ser de ascendencia africana no debe surgir solo cuando el otro pretende burlarse, ridiculizarnos o inferiorizarnos; este debe ser una actitud permanente con destellos de luz en todo aspecto. Llámese académico, político, social, cultural etc, dado que esa es nuestra ancestría. Nuestra realidad histórica. Nuestro verdadero ser. La grandeza, la riqueza, la inteligencia, el talento, la ciencia, la creatividad, los valores prácticos, el humanismo, las artes, el pensamiento es nuestro. Somos padres y madres de lo que hoy disfruta el universo. Nosotros, “LOS AFROS” poseemos una historia; la cual es madre de la historia Europea, Asiática y Americana. En términos de desarrollo Europa uno de nuestros hermanos menores. Es un pasado maravilloso al cual se siente la necesidad porque este presente hace daño, en frases de Rohilala Mandela. 
Recordemos entonces, nuestra verdadera madre patria AFRICA. No el África de hoy creada por el europeo, es nuestra África de las pirámides, las esfinges, las ciencias, la filosofía, las matemáticas, las religiones, los faraones y reinas, la astronomía, astrología, agronomía, las universidades, de los templos…creados por seres humanos, mujeres y hombres, de tex oscura como nosotros. Reinas como  Nefertarí, Teja, Anhapou, Taiouhrit, Notmit, y Faraones como Akhenatón, Djoser, Erudito, Herodoto…científicos como Imhotep…
¿Habían escuchado estos nombres?
En un proceso de descolonización es innegable la necesidad de destruir un lenguaje exógeno y construir uno propio que propicie una positiva trasformación mental. Tenemos que transformar nuestra retina. La invitación es a iniciar a vernos desde nuestros propios ojos, a ser lo que realmente somos y no seguir reproduciendo lo que el colonizador construyo sobre nosotros.




 “sin la conciencia del pasado propio, uno se mantiene como un esclavo virtual de los caprichos de su amo”
Nuestra historia no inicia en América. Nuestra historia  como ya lo hemos dicho comienza en Akebulan, África. Sí, nuestra historia inicia con las ciencias, el civismo, la filosofía y la espiritualidad. El sistema de los misterios, el summun bonum…que los Griegos robaron a los egipcios (siglo VI a.C). Afros indiscutiblemente.  
LA COLONIZACIÓN UN VERDADERO ACTO DE BARBARIE Y TERROR
“es el colono el que ha hecho y sigue haciendo al colonizado”
(Fanon,2007)  
La colonización y esclavización africana fue innegablemente un acto de barbarie y terror. Un sistema de animalización, desvalorización y reducción del ser. Donde la primera herramienta de la cual se sirve es la violencia. La violencia como agente enseñante y de conversión de seres humanos en cosas o de “Africanos en Negros”. (Pedagogo holandés Willie Lynch).
Es importante traer muchas imágenes para poder acercarnos a la dimensión de la violencia aplicada en el colonizado.
Ser perseguido y encadenado.
Ser despojado forzosamente de su familia y su gente.
Ser forzosamente sacado de sus tierras. Desplazado violentamente, encadenado, a latigazo, aglutinado, maltratado, insultado, metiendo a su boca una cosa extraña por comida, con heridas por todo el cuerpo, que viertan agua de sal sobre su cuerpo, ver como violan su madre, su mujer, su hermana, su prima, su hija o su vecina, entregarla a un europeo para que este la viole, la ultraje, la use, la golpee, y practique todos sus vicios irracionales desmedidos. ver como golpean o matan a su mama, sus hermanos…, trabajar encadenado, recibir los mismos latigazos, ver como el bárbaro juega con su hijo o hija lo tira hacia arriba y lo recibe con una espada, ser vendido como un objeto, ser animalizado, que le impongan un nuevo nombre, una nueva religión, unos nuevos santos…¿que se siente? ¿Cómo se siente? ¿Ser privado de la libertad?
El trato para la persona africana era simplemente inhumano y totalmente desmedido, según Herberth s. Klein “el dolor, látigo, degradación y marginalidad, eran por supuesto, el pan de cada día del esclavo”.
 “Desde las cinco de la mañana, la campana los despertaba, y eran conducidos a golpes de látigo a los campos o a las fábricas donde trabajaban hasta la noche […] diez y seis horas diarias […] Abatidos por el trabajo de todo el día, a veces hasta la media noche, muchos esclavos dejaban de cocinar sus alimentos y lo comían crudos […] Inclusive las dos horas que les concedían en medio de la jornada, y las vacaciones del domingo y días de fiesta, no estaban consagradas al descanso, pues debían atender al cultivo de pequeños huertos donde trataban de encontrar un suplemento a las raciones regulares […] Se interrumpían los latigazos para aplicar al
negro castigado un hierro candente en el cuello; y sobre la llaga sangrienta se le rociaba sal. Pólvora, limón, cenizas […] La tortura del collar de hierro se reservaba a las mujeres sospechosas de haberse provocado un aborto, y no se lo quitaban hasta no producir un niño […] Un género de suplicio frecuente aún —dice Vassiére,
testigo de la época— es el entierro de un negro vivo, a quien ante toda la dotación se le hace cavar su tumba a él mismo, cuya cabeza se le unta de azúcar a fin de que las moscas sean más devoradoras. A veces se varía este último suplicio: el paciente, desnudo, es amarrado cerca de un hormiguero, y habiéndolo frotados con un poco de azúcar, sus verdugos le derraman reiteradas cucharadas de hormigas desde el cráneo a la planta de los pies, haciéndolas entrar en todos los agujeros del cuerpo.
(Vítale, 2006, pag.3, parr.9)
Dimensionemos los actos irracionales que han cometido con la comunidad afro. Es así como se forma la realidad sicológica, social, económica, política y cultural nuestra. Es de esta manera como nuestra población en África, Asia, Europa y América fue convertida en “Negros y Negras”. Exitoso Willie Lynch.
Esto no tan simple como eso es pasado, olvidémoslo y ya somos felices. No podemos hacer como el avestruz. No podemos esconder la cabeza y pensar que nada pasó, o que nada pasa. Enfrentemos con toda la radicalidad del caso esta realidad. Esto no es ser duro, antieuropeos, ni antimestizos. Es hablar con objetividad de las cosas.
Es claro e importante decir que las personas de ascendencia africana no debe caer en vergüenza por lo acaecido. En primer lugar, todos los pueblos del mundo han sido sometidos por otros seres. Recordemos los romanos, griegos, los iberios, etc. Segundo, en bandido debe ser el secuestrador no el secuestrado. Ilustremos, ¿cual es el malo? ¿Alan Jara o el grupo que lo secuestro?
Posiblemente estamos confusos; dado que en nuestro caso el premiado fue el terrorista. A este se le indemnizo y se le pago por la “perdida”. Y dejados a nuestra propia suerte hasta hoy, seguimos pagando los muertos, las violaciones, el ultrajo, el maltrato etc,…seguimos siendo nosotros.
LA VIOLENCIA Y SUS IMPACTOS
El pasado determina el presente y en un presente que se no se escudriña y se transforma minuciosamente puede perpetuar  el pasado en el futuro.
Todos estos episodios reales dramáticos produjeron lo que hasta hoy somos. Hoy somos un nuevo ser. Somos disque con orgullo “Negros”. Somos Yeison, Willian, Jackson, Javier, Mosquera, Arboleda, Johnson, Jiménez, Smith, Castillo.  Somos católicos romanos y apostólicos. En este respecto es importante citar lo siguiente:
 “los teólogos cristianos, para justificar la participación de la iglesia en la trata y la esclavización, institución que antes había condenado y declarado contra natura; reinterpretaron las “sagradas escrituras”: el génesis (9:25), la versión de Juan B de las casas de Pentateuco; Efesios (6:5); Eclesiastés (33:26,28), para concluir que cristianizándonos se “rescataban almas”; por tanto, la empresa “civilizatoria” mesiánica justificaba la cautivación y sojuzgamiento de los africanos”.  (Pereachalá Alumá, 2008)
La iglesia católica, fue uno de los entes más beneficiados de la trata; dado el papel fundamental que jugo dentro de la misma. Sin embargo, El lumbalú, el vudú, el camdomblé, la sabiduría nuestra pasaron a ser el diablo o practicas diabólicas. Hoy Jesús es un actor de cine Europeo. Somos descendientes de esclavos. Aun estamos buscando la salvación, porque supuestamente nuestras almas están perdidas. Hoy somos derroche, botellas, guayabos, brincoteos, folklóricos. Hoy somos negros y el otro disque blanco. Lo negro malo y lo blanco bueno. Hoy no nos reunimos en el parque san Antonio porque allá hay mucho negro. Hoy nuestras tierras son un moridero. Hoy somos pobres. Pobres o pobrecitos africanos. Hoy saber la historia africana, afroamericana y afrocolombiana y asumir el rol transformador es estar en eso de negritudes o de de afros o apoyar a los morenos.
La violencia ha producido un ser reducido. Un lenguaje reducido. Por tanto una realidad de la misma dimensión.
Hoy en ese despertar del un reducido grupo de afros. Se impulsa la positiva transformación de toda esta patología mental. Entonces, surgen términos como la autodefinición, autodeterminación entre otros. En relación a la autodefinición emerge el gran debate de cómo llamarnos. Se presentan ópticas internas y externas frente a este referente. Preguntamos ¿cual es la forma correcta? ¿Será que desde lo que la otredad construyo de nosotros podemos conseguir la emancipación real?
La cuestión del autoetnónimo es un asunto de la exclusiva y soberana competencia de los hijos de la diáspora africana forzada en América. No es un asunto de antropólogos y otros humanistas”
(Rafael Pereachalá Alumá, 2008).
Siempre hemos sido lo suficientemente grandes y maduros para nombrarnos y transformar positivamente nuestras realidades. Entonces, la comunidad afro así como en las guerras independentistas asumió la responsabilidad de libertar y construir republicas libres del yugo español, francés e inglés, debe apoderarse de  autonombrarse. Lo del etnónimo es potestad de las etnias en ejercicio de su etnicidad. Es nuestro derecho y no podemos renunciar a el. De otra parte, no podemos seguir permitiendo ser definidos desde la mirada del otro. Debemos apostarle a la descolonización y no podemos dejar que las cadenas vuelvan.
 El ser afro es ser libre y autónomo; por tanto ejerzamos la autonomía y la libertad porque quien esta definiendo y escribiendo tu historia al mismo tiempo te esta dominando. Entonces, se establecen dos líneas. Una, la línea del dominador y la segunda la del dominado. La historia universal continental y colombiana se ha hecho para que nuestros niños y niñas sigan creyendo que no han sido importantes. Que los afros no hemos jugado un papel fundamental en la construcción de las Américas; lo cual tiene a nuestra gente con un muy bajo autoestima, y padeciendo de los peores males sin sentirse con la capacidad de aunar esfuerzos y transformarlos de manera estructural y positiva. Sin duda, la deseducación que recibimos busca precisamente el que dejemos de ser nosotros e imitemos o deseemos parecernos al otro. Claro esta al dominador no le conviene que el dominado desaparezca. Hay que educarlo para que acepte su condición de dominado o de ser inferior como señala  (Pereachalá Alumá, 2008):
 “…los pueblos que contactaron a otros en condición de conquistadores, en relación dominante/dominado, desde su poder despojaron a los nativos de su autoetnónimo, imponiéndoles el que su supremacía política les permitía, con fines de rididulizar, animalizar; presentarlos como torpes, brutos, diabólicos, cobardes,…en fin, estigmatizar a los avasallados…”
Hasta en la estética se perpetua la visión etnocéntrica, el europeo redujo a ser diferente a ellos como  “los raros, feos, infieles, paganos, apostatas…etc, que hoy todavía una mayoría de mestizos, que se asumen o los nombramos ignorantemente como blancos, muestran estas percepciones frente al ser afro.
Adentrándonos en lo concerniente a nuestro etnónimo, han surgido de diferentes sectores la forma de cómo llamar a los hijos de la diáspora. Sobresalen muchos “científicos sociales” a ver como debemos llamar a estos seres “sin nombre”, como si no tuviéramos la capacidad de nombrarnos.
DE DONDE SURGE ESTE TERMINO
Al esclavizador le convenía destruir el lenguaje del hombre africano y construir un lenguaje para el esclavizado. Entonces, comenzó a definirlo. Por supuesto, le dio un exonombre y comenzó a cambiar toda la cosmovisión africana mediante la fuerza impregnando sobre todo un lenguaje impropio, cosificante y de miseria. 
Antes del flagelo de la esclavización, el ser africano como ya lo hemos manifestado, poseía “un gran poder económico, social, político, cultural…y sostenía relaciones con los hermanos menores (Europa). Relaciones comerciales como las del reino del Imperio de Ghana-Iberia. Como muestra de ello tenemos parte de la gastronomía de España y el mismo nombre de península Ibérica.
Según el historiador Santiago Mauer, “los primeros en definir al hombre afro fueron los portugueses; quienes asociaban al afro con la muerte, dada la oscuridad de su tez y su parecido con un portugués de la época difunto. De allí, la raíz etimológica de negro, necrópolis, necropsia…es la misma
Sin embargo, parece que había algo más allá y este término logro evolucionar para luego seguir siendo adaptado al africano y su ascendencia. Entonces, aparecieron nuevas denotaciones y connotaciones para este término como sostiene Ben-Jochannan-Matta, 2004:  
“…los pueblos africanos no aparecen etiquetados con los nombres como los de arbustos, Chamita, Bantú, Dandkill, Fuzzy, Wozzy, Pigmeo, Negro y otros superlativos colonialistas europeos. Estas designaciones han sido impuestas sobre el africano por los conquistadores europeos y los dueños de esclavos. Esto representa uno de los medios por el cual los europeos mantuvieron a los africanos separados uno del otro basado en que cada uno de ellos pertenecía a algún tipo de “raza separada” o “grupo étnico”…dichas nominaciones no fueron confidenciales, sino  planeadas como se evidencia en el caso de la palabra “negro” cuando se aplica a un grupo específico del pueblo africano. Esta palabra no tiene origen ni relevancia histórica previa a la esclavización africana por parte de los europeos y americanos europeos durante la primera parte del siglo 16D.C”. (p. XVI) .
¿Qué pudo o puede ser obtenido con el que los invasores y colonizadores europeos designaran a los africanos con una diferenciación racial?
“esta designación fue y sigue siendo una manera de dividir y separar los africanos de su antigua herencia cultural, científica, política y espiritual que resulta el la habilidad del amo esclavista colonial europeo de reclamarlos para si y esforzar sobre sus mentes su propio concepto de moralidad, ley, economía, política, valores antiguos etc…”
ALGUNAS OTRAS DEFINICIONES DE LA PALABRA “NEGRO”
El termino “negro” debemos erradicarlo con toda fuerza de nuestra mente y comprender que este es un termino histórico que al igual que “blanco” surgen con mayor fuerza mágicamente en la época colonial.
En este sentido, Bonniol (1992: 11) citado Cunin (2003) sostiene:
¿Que es lo negro? ¿Qué es lo blanco? Estas nominaciones impuestas, por sentido común,  parecen evidentes, porque se refieren a unas realidades biológicas que se imponen por si mismas…esto es ser una victima de una ilusión: tiene que ver con las categorías cognitivas  que iniciando desde nuestra perspectiva de diferencias vivibles en el aspecto físico, son ampliamente heredadas de la historia de la colonización”.  (Cunin, page 30).
Los “grandes pensadores definieron al ser negro” por ejemplo:
HEGEL: “El negro es el hombre como bestia”
ENMANUEL KANT: “los americanos, los africanos y los hindúes parecen como incapaces de madurez moral porque carecen de talento que es un don de la naturaleza”.
VOLTAIRE: “representa un gran problema respecto a ellos saber si descienden del mono o el mono desciende de ellos.”
FRANCISCO JOSE DE CALDAS: “Simple, sin talento, solo se ocupa con los objetos de la naturaleza conseguidos sin moderación y sin frenos. Lascivo hasta la brutalidad, se entrega sin reserva al comercio de la mujer. Éstas tal vez más licenciosas, hacen de rameras sin rubor y sin remordimientos. Ocioso, apenas conoce las comodidades de la vida (…) aquí, idólatras, allí, con una mezcla confusa de prácticas supersticiosas, paganas, del Alcorán, y algunas veces tan bien del evangelio, pasa sus días en el seno de la pereza y de la ignorancia”. (Cunin, 2003, p 70-72).
Sin embargo, hoy aún escuchamos muchas personas nombrándonos de esta manera. Negros, Negritos, Negra, Negrita y peor Mi Negro, Mi negra…ya conocemos el significado del primero y el segundo hace referencia a un poseedor y algo poseído; o mejor, este es el lenguaje del amo y el esclavizado. Mi Negra o Mi negro significan que eres de su propiedad. Así, se empleaban estos términos que hoy se mantienen  en el lenguaje de la otredad y lo peor algunos creemos que es por “cariño”.
De otro lado, cuando entramos a la escuela, colegios y universidades no afros; nos convertimos en el negro, negrito, negro del sabor, el alegre, o en otras palabras el hazme reír de la clase…y de esta manera todos te reconocen. Sin embargo, tu reconoces que en el aula esta: Fabián, Felipe, Lina, María, Juliana, Fernanda, Esteban, Daniel…porque tu reconoces su particularidad y les respetas. Preguntémonos ¿Qué pasaría si tú tomaras un nombre como: mesticito, blanquito, amarillo, etc,  para referirte a todos. ¿Les gustaría?
En tu caso eres el único afro,  y pasan los años y no se aprenden tu nombre o si se lo aprenden de todas maneras no te llaman por el. Siempre eres el negro, negrito, negra,…de la clase porque les resulta difícil pronunciar tu nombre y en la mayoría de los casos tu no reclamas que lo pronuncien. Así llega la vida profesional y continuas siendo el… ¿?
No, como persona individual, ciudadano y profesional debo hacerme respetar, en la misma forma como respeto a los demás.
REIVINDICACIÓN DE LO NEGRO: BLACK IS BEATIFUL Y NEGRITUD
A lo largo del proceso histórico de reivindicación de derechos, han existido diferentes movimientos afros que han construido desde el lenguaje impropio. Algo que podríamos denominar la evolución del etnónimo, es así como se ha pasado por una variedad de nombres impuestos y resignificados hasta llegar propuestas autonominales. Los impuestos son los que asigna la otredad, los propuestos los que se construyen desde nosotros para nosotros y los resignificados los impuestos por la otredad definidos desde nuestra óptica.
Es importante resaltar la reconstrucción que se plantea en el movimiento BLACK IS BEAUTIFUL en los Estados Unidos de los años 60 y la Negritude de los 30s en África en contra de la hegemonía Francesa; que influyo en las luchas de las demás comunidades afros. Sin embargo, es importante tener claridad frente a algunas cosas mencionadas anteriormente.
En primer lugar, considero que la emancipación mental debe ser lingüísticamente radical. Es decir, tenemos que emanciparnos principalmente en el lenguaje. No podemos hablar de seres libres o emancipados si aún nos llamamos como los europeos nos nombraron. En este sentido, valoro la Negritude como proceso histórico evolutivo  de nuestra lucha. Pero no hay la liberación completa. Y posiblemente desde la psicología del lenguaje, esta haya podido ser una barrera en la edificación de realidades estructurales frente a lo afro. En segundo lugar, lo afro no puede ser reducido al color de la piel porque estaríamos pensando como los látigos y los grilletes nos enseñaron a pensar.
Frente al movimiento “BLACK IS BEAUTIFUL”, es importante aclarar que hablar de “Negro y/o Black” no es lo mismo. Negro y Black no son sinónimos ni poseen la misma carga denotativa y connotativa histórica. Mientras Negro es un vocablo que surge en un momento histórico y posee desde su raíz etimológica, denotativa y connotativa una carga negativa, Black no surge en estas mismas circunstancias y no tiene por consiguiente esta carga. Sin embargo, considero hay una reducción del ser afro al color de la tez. Y ser afro no es cuestión de piel, sino de cultura y conducta. Y finalmente, pensar en transformar la denotación de una palabra negativa a positiva es más dispendioso que asumir la realidad histórica y la responsabilidad de autonombrarnos. Es importante considerar que las denotaciones se mantienen lo que cambian son las connotaciones. Entonces el sentido de base de la palabra negro va a permanecer, aunque connote belleza.
RAZONES PARA ERRADICAR EL TÉRMINO NEGRO DE NUESTRA MENTE
“durante la sociedad colonial esclavista las personas africanas, con toda su diversidad étnica y cultural fueron inventados y nombrados por los europeos simplemente  como “negros”. La persona africana fue adjetivizada y estigmatizada como los “negros”, “el negro”, “la negra”, “los negritos”, “la negrita”, “el negrito”. El africano fue reducido al color de la piel, realizado y estereotipado; se le quitó su nombre Africano, su historia, su cultura, su dignidad, el derecho a ser persona y se le redujo a “negro”, otro ser sinónimo de animal, esclavizado y subordinado”. (MOSQUERA, Pág. 28, 2007)
1)    Nos deshumaniza y nos cosifica.
2)    Es una creación negativa, externa e inconsulta.
3)    No tiene una conexión con nuestra historia real.
4)    El nombre de mis hijos se los da mi familia o yo, con una clara intensión de engrandecerlo y atarlo a la historia ancestral. Además, todo nombre debe llevar una condición dignificante”. (Pereachalá, 2008).
El nombre, indudablemente, es elemental en el desarrollo de la personalidad del ser; por tanto de la comunidad en la cual este se encuentra. Entonces, un término con una carga enormemente negativa.
De otro lado, las palabras tienen poder. Y este poder les permite crear sentimientos y conductas. Es decir, las palabras que expresamos se convierten en programas mentales que van a determinar nuestra vida. Entonces, si desde el nombre me he estado definiendo negativamente, no puedo esperar que las realidades sean positivas. Nuestra vida es programada por nuestras palabras.
Según algunas tradiciones africanas el nombre influye 7 veces en la conducta del ser. Por tanto, rechazamos decididamente el vocablo “negro” para autonombrarnos o permitir que alguien nos nomine de esta manera.
Es necesaria una centralización en el yo. No en el yo individual sino en el yo colectivo. El ser, el ser afro.
Aceptar el etnónimo o mejor la condición de negro, es negar y deshacerse del gran valor de nuestros ancestros, el cimarronaje, el apalencamiento, la revolución, la rebeldía, la lucha y la oposición de los africanos, libres, cimarrones, palenqueros…es mirarnos desde otros ojos; menos los africanos.  


EL AFROCOLOMBIANO Y/O AFROAMERICANO
La persona afrocolombiana es toda persona de ancestría africana revelada de manera biológica y/o cultural, con una historia colombiana, orgulloso de su ascendencia y reconocedor de su ser africano en sí. Es una persona que se afirma, se elabora y se comporta con identidad africana-colombiana. La persona afrocolombiana no se reduce al o al “folklore”.
Esto no es cuestión de sentirse como comúnmente algunos “científicos sociales” lo manifiestan, en la búsqueda de reconocimiento y crecimiento individual, cuando toman biche, bailan currulao o simplemente comparten con una persona afro. Usted es o no es afrocolombiano.
Reivindico el nombre afroamericano y afrocolombiano. Estos términos reconocen Alkebulan en la persona afro. Es una forma de habla, un fenotipo, libertad, autonomía, un pensamiento, unos valores, es el africano unificado con el mundo aborigen y algo europeo. Sin embargo, es claro que a esta persona no se le discrimina por lo aborigen o europeo que tenga, sino por la maravillosa africanía cargada en la piel, en el espíritu y el alma.
 Debemos apropiarnos y recuperar nuestra africanía, americanidad, nuestra construcción y levantar el paraíso afroamericano. Ese pasado y legado maravilloso africano el cual tenemos que conocer. Esto permitirá que se eleven nuestras conciencias y edificar para nosotros en grande como lo hicieron las grandes civilizaciones africanas. Reivindico el ser afrocolombiano. Esta es la nación que nuestra sangre edifico y es nuestra. Este es nuestro lugar, nuestra nacionalidad y si lo forjamos será nuestro paraíso terrenal. Es un ideal por el que estoy dispuesto a morir como diría Nelson Mandela.





BIBLIOGRAFÍA
A.A. Ben-Jochannan-Matta. Traducido por Falú, Georgina. El Hombre Negro del Rio Nilo y su Familia. New York, Falú Fundation Edition, 2004.
CUNIN Elisabeth. Identidades a Flor de Piel. Lo “negro” entre apariencias y pertenencias: categorías raciales y mestizaje en Cartagena (Colombia), Bogotá, marzo. Afro editores e Impresores Ltda, 2003.
James, George G. M. El Legado Robado. 1954. Traducido por Georgina Falú. 2001.
González Sevillano, Pedro Hernando. Marginalidad y Exclusión en el Pacífico Colombiano “Una visión histórica”. Bogotá D.C. 2002
Fanón, Frantz. Les Damnés de la Terre. París. 1961. Traducción Julieta Campos, Los Condenados de la Tierra. Buenos Aires. 2007.
Revista Etnia. El Último Fusilado en Colombia. Edición Nº 5, mayo de 2008.
MOSQUERA MOSQUERA, Juan de Dios. La Población Afrocolombiana, Realidad, Derechos y Organización,  Bogotá, agosto 2007.

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